Hay quien tiene mucha calle. Y luego está la gente con mucho campo

Cuando hablamos de sabiduría, casi siempre miramos hacia la ciudad. Hacia quien se mueve bien, entiende los códigos, domina el ritmo y sabe desenvolverse. Pero hay otro conocimiento igual de valioso, aunque muchas veces menos visible. Uno que no se aprende entre prisas ni pantallas, sino observando el cielo, leyendo la tierra, respetando los tiempos y haciendo las cosas con las manos, con memoria y con sentido. Así nace Gente con mucho campo, una campaña creada para poner en valor a las personas que hacen posible el ibérico y para recordar que detrás de este producto único en el mundo hay mucho más que excelencia gastronómica: hay oficio, innovación, sostenibilidad, relevo generacional y una forma de vida profundamente conectada con el territorio.

El reto

El desafío pasaba por conectar, difundir y educar sobre la importancia del mundo rural y de las tradiciones ibéricas sin caer en una mirada nostálgica o estática. No se trataba solo de reivindicar el origen del producto, sino de mostrar cómo lo ancestral y lo innovador conviven hoy para dar forma a un sector que protege el ecosistema, genera desarrollo económico y sigue construyendo futuro desde lo rural. El reto estaba, por tanto, en modernizar el relato sin vaciarlo de verdad, acercándolo a nuevos públicos y al lenguaje social actual sin perder autenticidad.

Estrategia creativa

La campaña se construye bajo un paraguas con fuerza, personalidad y capacidad de recorrido: Gente con mucho campo. Un concepto que reinterpreta una expresión muy presente en el imaginario popular para desplazar el foco hacia otra forma de inteligencia, otra forma de experiencia y otra forma de valor. Frente a la idea de “tener mucha calle”, proponemos reconocer a quienes “tienen mucho campo”: personas que conocen el entorno, respetan sus ritmos, incorporan la tecnología con criterio y sostienen con su trabajo un modelo productivo ligado a la calidad, la sostenibilidad y la identidad cultural.

Desde ese enfoque, la estrategia no se limita a hablar del producto ibérico, sino que amplía la conversación hacia todo lo que lo hace posible. El valor de los profesionales del entorno rural, la convivencia entre tradición e innovación, la fijación de población, el cuidado de la dehesa y la dignificación contemporánea del sector se convierten en ejes narrativos de una campaña pensada para generar awareness, reconocimiento y nuevas líneas de contenido a futuro.

Ejecución creativa

Ese planteamiento se tradujo en un ecosistema de campaña desplegado en distintos formatos y puntos de contacto, con las redes sociales como principal espacio de activación y conversación. A través de contenido audiovisual y fotográfico, piezas editoriales digitales, colaboraciones con creadores de contenido, activación de una landing page específica y refuerzo mediante paid media, construimos un relato vivo, actual y socialmente legible.

La campaña apostó por una identidad visual contemporánea y por una narrativa capaz de conectar un sector tradicional con nuevas audiencias desde un lugar aspiracional, emocional y creíble. El uso de testimonios, enfoques humanos y códigos propios del entorno digital permitió acercar el mundo ibérico a públicos más amplios, integrando en el discurso elementos como la sostenibilidad, la innovación o la trazabilidad sin perder cercanía ni potencia cultural.

Resultados

La campaña ha conseguido trasladar este relato al territorio de la conversación y la visibilidad con una respuesta muy sólida en términos de alcance, interacción y tráfico. 

Hasta la fecha, Gente con mucho campo acumula 17.415.264 impresiones en Facebook, Instagram, Display y YouTube, además de 1.837.315 interacciones, lo que confirma la capacidad de la campaña para activar respuesta y conectar con la audiencia desde un planteamiento con contenido, identidad y recorrido.

En social, la campaña ha generado 31.087 visitas al perfil en Instagram y Facebook y ha impulsado el crecimiento de la comunidad con 3.872 nuevos seguidores. A ello se suman 19.709 visitas a la landing page, un dato que refuerza la capacidad del proyecto no solo para generar notoriedad, sino también para despertar interés y llevar a las personas a profundizar en el universo de campaña.

Conclusión

Este proyecto se convierte en un case porque logra hacer algo especialmente valioso: elevar el ibérico desde su dimensión de producto hacia un territorio emocional, cultural y social mucho más amplio. Gente con mucho campo no solo pone en valor un sector, sino que redefine su relato para hacerlo contemporáneo, compartible y relevante. La campaña demuestra que es posible conectar tradición e innovación sin forzar el discurso, dignificar lo rural sin idealizarlo y acercar un sector primario a nuevas audiencias desde un lenguaje actual, humano y aspiracional. En definitiva, una forma de demostrar que detrás de cada producto extraordinario también hay ideas capaces de darle el lugar que merece.

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