Cuando una marca hace las cosas con sabor, ¿quién se resiste a rebañar el plato?

No todos los productos viajan igual y no todas las marcas pueden permitirse hacerlo de la misma forma. Con La Española el reto no estaba solo en internacionalizar una marca icónica del aceite de oliva virgen extra español, sino en conseguir que ésta pudiera hablar en México, Reino Unido, Alemania, Australia, Brasil o Corea sin sonar forzada, sin perder autenticidad y sin caer en tópicos para contar su origen. Sí, tocaba adaptar, pero el verdadero reto estaba en hacerlo con sensibilidad y precisión: entender cada contexto, ajustar los códigos y mantener intacta el alma de la marca mientras encontrábamos su sitio en contextos muy distintos.

El reto

Acompañar la internacionalización de La Española suponía trabajar con algo más delicado que un producto. Hablamos de una marca estrechamente ligada a una cultura, una forma de entender la cocina y una identidad reconocible. El desafío no estaba solo en generar contenidos para distintos mercados, sino en conseguir que todo ese valor pudiera viajar sin diluirse.

Estrategia creativa

El aceite de oliva no se explica. Se vive. Esa fue la idea desde la que construimos toda la estrategia: dejar de hablar solo del producto para empezar a contar todo lo que lo rodea, lo acompaña y lo hace significativo en la vida de las personas.

Así nace una plataforma creativa apoyada en el estilo de vida mediterráneo, donde La Española se convierte en hilo conductor de historias vinculadas a la cocina, la cultura, el disfrute, la salud y la cotidianeidad. La clave estuvo en plantearlo no como un decorado, sino como una forma de hacer para que la marca pudiera conectar desde un lugar más natural, más aspiracional y más cercano.

Este enfoque se apoyó en un lenguaje audiovisual contemporáneo, en contenido gastronómico y experiencial y en creadores locales capaces de actuar como amplificadores culturales de la marca.

Ejecución creativa

Ese enfoque se tradujo en una producción constante de contenido audiovisual y fotográfico, en una red internacional de creadores y perfiles UGC elegidos por su afinidad cultural y su credibilidad, y en un trabajo fino de adaptación de mensajes, códigos visuales y storytelling según el contexto de cada país. Sobre esa base, activamos campañas orgánicas y paid desde una misma idea creativa.

Resultados

La estrategia encontró también una respuesta clara en los resultados. Las comunidades de Instagram crecieron hasta más que duplicarse, el engagement se impulsó gracias a formatos de vídeo nativo y la marca superó los 60 millones de impresiones solo en 2025. Una señal de que la combinación entre adaptación cultural, lenguaje contemporáneo y consistencia de marca no solo funciona en lo conceptual, sino también en la forma en que las audiencias responden.

Conclusión

En realidad, no se trataba tan sólo de presentar una marca sino de enseñar lo lejos que podía llegar el producto. Es así cómo convertimos a La Española en una presencia viva, capaz de integrarse en contextos culturales distintos desde la cocina, el disfrute, la cotidianeidad y el estilo de vida. No para que todos la entendieran igual, sino para que cada persona pudiera hacerla suya sin vaciarla de sentido.

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